Luego de enterarse que Emma se encontraba profundamente triste, Coco, su amigo imaginario de la infancia buscará la manera de que vuelva a sonreir, aunque esto pueda poner en riesgo su propia existencia.
EMMA, de niña, creía en dragones, en barcos voladores, en nubes de algodón y en ríos de chocolate; su imaginación era un vasto universo, alimentado por el mundo de fantasía que su madre tejía a través de los cuentos que escribía. EMMA, en su niñez, dio vida a COCO, su amigo imaginario, con quien vivió un sinfín de aventuras y con quien se unió en sagrado matrimonio 123 veces.
"...y recuerda Emma, para que algo se haga realidad, solo debes cerrar los ojos..."
Ahora, EMMA, ya adulta, ha relegado la fantasía a un rincón olvidado de su existencia; la risa se ha convertido en un lujo que no puede permitirse, y esa luz resplandeciente de su infancia se ha desvanecido por completo. Solo el regreso de COCO, su amigo imaginario, podrá desatar de nuevo la magia que una vez iluminó la vida de EMMA niña.